Ayer, nadie la vio
Vistiendo sus harapos de oro
Quizás se fue sin razón,
Dejando su locura como parte de pago.
Llego tan solo a pensar,
Que nadie puede amarla en silencio
Y así, su corazón, se fue entristeciendo
Y dejando de lado al amor.
Yo puedo ver la calma,
Donde nadie la puede ver.
Yo se como pararlas,.
Cuando nadie lo sabe hacer.
Ella viste fría,
Cada beso en tu memoria
Mientras que todos buscan
Amarla hasta el final
Pero ella desvanece
Y se escapa entre la euforia
Dejando allí en la mesa,
tu mediocridad.